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Claves para tener un corazón saludable

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Cuando Víctor salió a montar bicicleta aquel domingo en la mañana, no imaginó que su vida cambiaría para siempre. A sus 46 años, creía que realizar un poco de actividad física los fines de semana era suficiente para mantenerse ‘sano’, a pesar de su sobrepeso y alto grado de estrés en el trabajo. Nada más equivocado. Su corazón no pudo más e infartó. Ahora, luego de dos eventos cardiovasculares, una cifra similar de cirugías y 5 stents (endoprótesis vascular), confiesa que ha modificado sus hábitos por completo. Sigue un régimen nutricional balanceado, se ejercita con frecuencia, maneja adecuadamente la ansiedad y toma sus medicinas en los horarios indicados por su médico. Hoy se considera una persona fuerte y saludable con un futuro por delante.

Lo mismo le ocurrió a Nina, que ni en sus peores pesadillas soñó sufrir 3 infartos y un paro respiratorio a los 64 años. Antes de tener su primer ataque cardiaco, sabía que estaba bajo una fuerte presión laboral, pero nunca pensó que su kilos de más, edad e hipertensión desencadenarían una crisis cardiaca que la llevo a permanecer internada varias semanas en el hospital. Cuenta que gracias a su disciplina, constancia y actitud positiva ha superado el difícil momento que le tocó afrontar. Actualmente sabe cómo mantener controlada su presión arterial, sigue disciplinadamente una rutina de ejercicios y acude a su terapia de rehabilitación. Ha modificado algunos hábitos y se siente como ‘nueva’.

Las cifras son contundentes. En el Perú alrededor de 6 mil personas mueren cada año debido a un infarto al corazón y 40 mil debutan con enfermedades cardiovasculares (ECV), según reportes de EsSalud. Aquí radica la importancia de adquirir un estilo de vida saludable desde la infancia, a fin de prevenir el desarrollo de estas afecciones.

En nuestro país, el 80% de los ataques cardiacos y ECV se producen por factores modificables, es decir, por sedentarismo, dietas ricas en sal, grasas y carbohidratos, dislipidemia (colesterol elevado), tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y patologías crónicas mal controladas como hipertensión y diabetes. Los reportes revelan que dos de cada tres pacientes con diabetes mueren por una complicación cardiaca o derrame cerebral.

Por ello, es importante abandonar costumbres que únicamente dañan al organismo y deterioran lentamente las venas y arterias que irrigan el corazón, incrementando el riesgo de padecer un infarto al miocardio o un accidente cerebrovascular.

Un nuevo estilo de vida

Llevar una dieta equilibrada es indispensable para mantener un nivel adecuado de colesterol en sangre y de presión arterial, principal causa de insuficiencia cardiaca. Esto lo ha entendido perfectamente Nina, quien gracias a una dieta balanceada y un estilo de vida saludable ha logrado recuperarse de sus infartos. American Heart Association recomienda un patrón nutricional basado en vegetales, frutas, granos integrales, menestras, proteínas y productos lácteos bajos en grasa. Además propone limitar el consumo de sodio, dulces, bebidas naturales con azúcar, carnes rojas, harinas y alimentos procesados como embutidos, galletas, mantequilla, panes, etc.

La organización también aconseja comer verduras crudas por su alto contenido de fibra y vitaminas y preferir solo frutas naturales. En relación a las proteínas, se debe priorizar el consumo de pescado 3 veces a la semana y de carnes blancas sin piel, echas al vapor y libres de grasas. De esta forma se evita la formación de ateromas que bloquean el correcto flujo sanguíneo.

Realizar ejercicios de manera regular brinda múltiples beneficios para la salud cardiovascular, sobre todo, si se adquiere este hábito desde la infancia. El doctor Carlos Fernández, asesor de Bayer, señala que la actividad física moderada debe realizarse 3 veces a la semana como mínimo o 30 minutos diarios. Recalca que los ejercicios de calentamiento de 5 a 7 minutos son claves para evitar lesiones, así como, los estiramientos después de cada sesión deportiva. Para obtener mejores resultados recomienda variar el tipo de actividad aeróbica: trotar, montar bicicleta, nadar, etc.

En esta nueva normalidad, en la que muchos realizan trabajo remoto, las pausas activas son fundamentales para que el cuerpo descanse, se relaje y tonifique. Cada hora hay que levantarse del escritorio y efectuar durante 5 minutos estiramientos para evitar el agotamiento físico y mental.

Mantener un peso adecuado y controlar de manera periódica el perímetro de la cintura también permite prevenir ECV. La grasa abdominal es muy peligrosa para el músculo cardiaco. Existe una relación estrecha entre obesidad y mortalidad. Según la Fundación Española del Corazón, para evitar situaciones de riesgo la cintura de la mujer no debe exceder los 88 centímetros; y la de los hombres, 102 centímetros.

Vivir sin tabaco es una excelente decisión para mantenerse saludable. Fumar es muy tóxico para el organismo, así sea un cigarrillo al día. La nicotina acelera el ritmo cardiaco, eleva la presión arterial, daña las paredes de las arterias, disminuye el oxígeno en el torrente sanguíneo y aumenta el LDL (colesterol malo) en sangre, entre otras secuelas nocivas.

El doctor Martín Salazar, de la Sociedad Peruana de Hipertensión, recalca que el tabaquismo también es sumamente dañino para el fumador pasivo; ya que eleva el riesgo de desarrollar diversas afecciones cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, así tenga un estilo de vida saludable.

Chequeo anual

Independientemente de presentar un malestar cardiaco, hombres y mujeres a partir de los 40 años deben realizarse un chequeo cardiológico anual. Así lo advierte el doctor David Gálvez, jefe de Cardiología del Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR). Este consiste en una anamnesis (entrevista que le realiza el médico), un hemograma completo y un electrocardiograma. Dependiendo de los resultados, el especialista puede pedir pruebas complementarias como ecocardiograma, prueba de esfuerzo y un estudio Holter para recomendar el tratamiento más adecuado para el paciente.

Si existen antecedentes familiares de muerte por patologías cardiacas -antes de los 55 años- este control debe realizarse a partir de los 18 años, a fin de identificar de manera precoz cualquier eventualidad.

Aprende a relajarte

El estrés es considerado un disparador de numerosas complicaciones cardiovasculares en individuos predispuestos a isquemia cerebral, angina de pecho, infartos, hipertensión arterial y arritmias cardiacas malignas. En este contexto, aprender a relajarse resulta indispensable. Víctor corrobora esta información. Desde que aprendió a manejar los problemas y tensiones diarias se siente mucho mejor. “Tener hábitos de vida saludable y controlar el estrés han sido claves para mi plena recuperación. Ahora me tomo las cosas con calma”, señala.

El libro Salud Cardiovascular, del Hospital Clínico “San Carlos”, de España explica que la tensión crónica obliga al corazón a trabajar más, la sangre se vuelve espesa, las arterias menos elásticas, la acumulación de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos es más rápida y el mecanismo natural que destruye trombos es menos efectivo. En consecuencia, el sistema cardiovascular es más vulnerable ante cualquier obstrucción de la placa ateroesclerótica.

La prevención siempre será mejor que cualquier tratamiento. Adquiera un estilo de vida saludable ahora, su corazón se lo agradecerá.

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La obesidad infantil, un problema agravado por el confinamiento y la pandemia

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El prestigioso doctor Antonio Escribano, especialista en Endocrinología, Nutrición y Medicina de la Educación Física y el Deporte, destaca que la imitación de ciertos hábitos poco saludables que podrían tener determinados padres por parte de sus hijos contribuye a incrementar el sobrepeso y la obesidad infantil, que afecta al 10% de los niños y niñas con edades comprendidas entre los 2 y los 17 años. Además, aunque en menor medida, la carga hereditaria también influye en el aumento de esta patología.

Como señala Escribano, los problemas de peso se pueden solucionar con una alimentación saludable y la práctica regular de ejercicio en edades tempranas, pero es «más difícil erradicar ciertas actitudes y costumbres perjudiciales que se interiorizan desde muy pequeños y que seacaban trasladando a la edad adulta mediante ese factor de imitación». Es el caso del sedentarismo, el consumo abusivo de determinados productos de gran valor calórico y el desequilibrio en la dieta, entre otras causas.

Este hecho refuerza la tendencia creciente en la prevalencia poblacional de sobrepeso y obesidad de los últimos 30 años, de acuerdo con una investigación publicada en la ‘Revista Española de Cardiología’ en la que se sostiene además que más del 80% de la población tendrá al menos sobrepeso en el año 2030.


Pautas saludables para la prevención
El catedrático hace especial hincapié en la práctica deportiva y la alimentación equilibrada como pilares para la prevención de este problema de salud. Del mismo modo, los padres tienen un papel primordial a la hora de ayudar a los niños a establecer rutinas saludables, promoviendo una alimentación sana y equilibrada, limitando el uso de las pantallas, que se ha elevado durante el confinamiento, y fijando horarios para realizar determinadas comidas o actividades al aire libre.

En el momento en que se hace ejercicio se produce un «aumento de la actividad muscular que provoca a su vez un incremento en el gasto energético del organismo con el que se queman más calorías, lo que permite un mayor margen en la ingesta de alimentos», señala el experto en Nutrición, que aconseja, no obstante, seguir una alimentación adecuada a base de lácteos, legumbres, frutas, verduras y huir de productos excesivamente azucarados o que contengan cantidades altas de grasas trans. Por tanto, «hay que aprender a elegir los alimentos y cuantificar su consumo de forma correcta». En cuanto a las actividades deportivas, recomienda practicar de forma continuada aquellas que presenten un componente aeróbico o que se jueguen por equipos, como el fútbol y el baloncesto.

En este sentido, y teniendo en consideración las indicaciones de sociedades científicas como la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) del Ministerio de Sanidad, el especialista en Endocrinología y la Copa COVAP recomiendan ajustarse a las pirámides alimentarias para determinar la frecuencia de consumo de cada alimento, disminuyendo cantidades, comiendo despacio y manteniendo los horarios adecuados para controlar el sobrepeso y la obesidad sin recurrir a dietas estrictas.

Estas pautas se enmarcan dentro de la campaña educativa de la Copa COVAP, centrada en la necesidad de cambiar los hábitos de alimentación poco saludables y de escaso ejercicio físico diario con objeto de reducir el índice de sobrepeso y obesidad infantil. Y es que el exceso de peso «lleva siendo mucho tiempo una de las grandes enfermedades del siglo XXI», advierte Escribano, una realidad que puede derivar en discriminación en la etapa escolar y otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, el hígado graso y trastornos del aparato locomotor en edades adultas.

Un problema de salud agravado por la pandemia

El sobrepeso y la obesidad se han acentuado durante el confinamiento, según un estudio de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), y ha afectado especialmente a los más pequeños debido, entre otros aspectos, a la alteración e incremento de la ingesta de alimentos, el sedentarismo y una combinación de ausencia de deporte y aumento de las horas de consumo de pantallas digitales como ordenadores, móviles o videoconsolas.

«En muchas familias se ha producido durante la pandemia un proceso de experimentación de técnicas culinarias generalmente no muy saludables, es decir, se ha comido mucho más, sobre todo alimentos muy calóricos, y los niños han estado inmersos en ese contexto», matiza el doctor.

Además, subraya la permanencia en el hogar por el confinamiento con escasa o nula actividad física como un responsable más, sumado a otros como la accesibilidad a alimentos ricos en calorías, grasas y azúcares que aumentan el desequilibrio entre la ingesta dietética y gasto energético que contribuye al desarrollo de la obesidad infantil.

Enlace: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-obesidad-infantil-problema-agravado-confinamiento-y-pandemia-202107180041_noticia.html

Día Mundial de la Obesidad 2021: qué factores favorecen la obesidad infantil

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En el 4 de marzo de 2021, Día Mundial de la Obesidad, se tiene muy en cuenta este problema en el ámbito infantil, que presenta una tendencia ascendente en los últimos tiempos. De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos de sobrepeso y obesidad en niños de entre 0 y 5 años aumentaron de 32 millones a 41 millones entre 1990 y 2016.

En los países en desarrollo, los niños en edad preescolar con sobrepeso y obesidad supera el 30%. Este problema se asocia a diferentes complicaciones de salud, algunas de ellas graves, aumentándose el riesgo de contraer enfermedades de forma prematura, como diabetes o cardiopatías.

Los niños de entre 0 y 5 años con obesidad se mantienen con ese problema durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta si no se pone remedio, por lo que es fundamental conocer los factores que aumentan la posibilidad de padecer sobrepeso u obesidad y cuáles son las formas de prevenirlo.

Factores que favorecen la obesidad infantil

En primer lugar, hay que tener en cuenta que son muchos los factores referidos a la concepción, nacimiento y crecimiento de los niños que pueden influir en padecer sobrepeso y obesidad. De hecho, desde el embarazo, la diabetes gestacional ya puede convertirse en un factor de riesgo de obesidad en el futuro, según la OMS.

Posteriormente, elegir para los lactantes y los niños pequeños alimentos saludables es crucial para que desarrollen hábitos de vida saludables, ya que los gustos y preferencias en la alimentación se forman muy tempranamente, durante esta etapa de crecimiento.

De este modo, uno de los factores más importantes que favorecen el desarrollo de la obesidad infantil es la alimentación del lactante. Si la dieta se basa en alimentos hipercalóricos con alto contenido en grasa, azúcar y sal, es más probable que los niños sufran posteriormente problemas de obesidad.

Otro factor que afecta directamente al aumento de la obesidad infantil es la digitalización, lo que hace que los niños, desde edades tempranas, pasen un mayor tiempo frente a las pantallas en lugar de realizar juegos que incluyan actividad física.

También un factor importante es el correcto descanso de los niños, así como un desayuno adecuado. De hecho, tal como recoge la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad, "los niños deberían acostarse temprano para completar un número adecuado de horas de sueño y poder empezar el día en buenas condiciones y con un desayuno de calidad, algo que podría reducir la incidencia de la obesidad infantil en España".

Así lo explicaron los expertos que participaron en del XVII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición (SEN), explicando que "lo recomendable sería que, entre el desayuno que se tome en casa y el almuerzo de media mañana en la escuela, los niños ingirieran tres grupos de alimentos: un lácteo o derivado, un alimento a base de cereales y una pieza de fruta".

A raíz de esto, se establece otro de los puntos clave que pueden afectar a la obesidad infantil, que no es otro que la desinformación: "Los mensajes sobre una dieta saludable son muy controvertidos y, en la mayoría de los casos, inciertos, con los cuales se desinforma al consumidor en materia alimentaria", explicaba otro de los expertos.

Por último, el sobrepeso puede deberse también, aunque en menor medida, a factores genéticos, así como al consumo de algunos medicamentos o a otras enfermedades que puedan derivar en sobrepeso u obesidad.

Cómo prevenir la obesidad infantil: el papel de los padres y de la escuela

La OMS indica que la clave para poder disminuir el problema de salud que supone la obesidad y el sobrepeso infantil pasa por distintos puntos, donde se encuentra desde el papel de los padres, hasta el de las escuelas, pasando por los Estados Miembros, la OMS, el sector privado, la sociedad y las organizaciones no gubernamentales.

Así, uno de los papeles importantes lo tienen los padres. Las recomendaciones generales para evitar el sobrepeso en los niños dentro del entorno familiar son:

Alimentar a los bebés mediante lactancia exclusivamente materna, evitando añadir azúcares y almidones.
Garantizar la ingesta de micronutrientes necesaria para fomentar un crecimiento lineal óptimo.
Dar a los niños y adolescentes un desayuno saludable antes de ir a la escuela, fomentar la ingesta de frutas y hortalizas y reducir la ingesta de alimentos calóricos y poco nutritivos y las bebidas azucaradas.
Promocionar las opciones alimentarias saludables en el hogar, así como las actividades que impliquen actividad física, reduciendo el tiempo de inactividad y el ocio como el ordenador o la televisión.
Integrar la actividad físicas en las rutinas de la familia, haciendo deporte juntos y tratar de ir al colegio y a otras actividades andando o en bicicleta.

La escuela también tiene un papel fundamental para que los niños, desde edad temprana, adquieran conocimientos y aptitudes para conseguir un estilo de vida saludable. Así, pueden ofrecer programas alimentarios escolares saludables, con máquinas expendedoras que no vendan productos calóricos, por ejemplo.

Enlace: https://www.20minutos.es/noticia/4608422/0/dia-mundial-obesidad-2021-que-factores-favorecen-obesidad-infantil/

«Cada bocado cuenta»: Índice de calidad de la dieta para niños pequeños

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Recientemente se ha publicado en la revista Nutrients, un estudio muy novedoso sobre el desarrollo y la aplicación de un índice de calidad de la dieta global específico para niños muy pequeños.

Para comenzar
Una de las necesidades del Informe Científico 2020-2025 del Comité Asesor de las Guías Alimentarias, – comité independiente de expertos reconocidos a nivel nacional convocados para dirigir el desarrollo de las Dietary Guidelines for Americans (DGAs 2020-2025) -, es desarrollar un sistema de puntuación de patrones dietéticos, para la dieta de niños desde el nacimiento hasta los dos años.

Los objetivos de este estudio
El propósito de la investigación de estos autores fue triple:
– desarrollar un Índice de Calidad de la Dieta para niños (Toddler Diet Quality Index, DQI) de 12 a 23,9 meses de edad utilizando las recomendaciones dietéticas de las DGA en su versión de 2020-2025 que han sido recientemente publicadas;
– evaluar la validez de la construcción del DQI para niños pequeños utilizando datos de recuerdos dietético de 24 horas de una muestra nacional de niños estadounidenses pertenecientes al Feeding Infants and Toddlers Study (FITS) 2016 y comparar las puntuaciones de la calidad de la dieta en función de las características demográficas y de los comportamientos respecto a la lactancia materna;
– describir la calidad de la dieta de los niños pequeños con el objetivo de poder proporcionar una orientación para utilizarse en la formulación de políticas, programas y prácticas de nutrición a nivel de salud pública.

La propuesta de este nuevo índice de calidad de la dieta: sus componentes
Los componentes del DQI para niños pequeños incluyeron componentes de adecuación o grupos de alimentos a fomentar y componentes de moderación o grupos de alimentos que sería aconsejable limitar o disminuir su ingesta.
El DQI para niños pequeños constó de 14 componentes, 10 de los cuales evaluaban la adecuación de la dieta, incluyendo (1) fruta entera, (2) verduras totales, (3) verduras de hoja verde y legumbres, (4) cereales, (5) lácteos, (6) alimentos proteicos totales, (7) marisco, (8) proteínas vegetales, (9) ácido linoleico y (10) ácido alfa-linolénico. Los cuatro componentes restantes consideraron componentes de la dieta que se recomienda consumir con moderación, limitar o reducir su ingesta: (11) zumo de fruta 100%, (12) cereales refinados, (13) sodio y (14) azúcares añadidos. Los autores incluyeron las modificaciones más importantes entre los componentes de anteriores índices ampliamente utilizados en la literatura científica como el HEI 2015, respecto al nuevo índice propuesto y la justificación de estos cambios.

Resultados principales
La media del DQI de los niños pequeños fue de 49 de los 100 puntos posibles, lo que indica que hay posibilidad de hacer numerosos cambios para mejorar la calidad de la dieta de esta población de estudio. Los niños pequeños a los que se les aplicó esta propuesta de nuevo índice consumieron menos marisco, verduras y legumbres y proteínas vegetales, e ingerían un exceso de cereales refinados y de azúcares añadidos. Las puntuaciones de este DQI fueron más altas entre los niños que recibieron lactancia alguna vez, que vivían en hogares con mayores ingresos y que eran hispanos. Según los autores, este instrumento funcionó como se esperaba, por lo que es una herramienta adecuada de medición para evaluar la calidad de la dieta global de los niños pequeños de acuerdo con las recomendaciones actuales de las DGA. Estas consideraciones son importantes para proporcionar orientaciones que pueda utilizarse para formular políticas de nutrición de salud pública, así como programas y prácticas para mejorar las dietas de los niños pequeños.

Investigaciones futuras
Las investigaciones futuras deben incluir la evaluación de la validez de este DQI para niños pequeños en otras poblaciones. Las intervenciones más recomendables deben centrarse en apoyar a los padres y los cuidadores para potenciar las conductas alimentarias saludables, así como involucrar a los niños en la participación de la compra y en la preparación de alimentos para fomentar hábitos alimentarios beneficiosos que se mantendrán en la edad adulta.
Los resultados de este estudio apoyan que los mensajes de educación nutricional se centren en aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y mariscos. A la vez estos mensajes deben indicar que se reduzca el consumo de azúcares añadidos. Durante el periodo formativo en el cual los niños reciben información sobre nutrición, es imprescindible reducir la exposición a alimentos con azúcar y sodio añadidos. Los hábitos alimentarios de los niños pequeños son fundamentales ya que los comportamientos que se adquieren a una edad temprana influyen en las preferencias alimentarias de por vida.
Según los autores de esta investigación, este es el primer estudio que informa sobre la calidad de la dieta en un grupo de niños pequeños distribuidos a nivel nacional utilizando las recomendaciones basadas en la guía dietética americana, ya que estas DGA incluyeron por primera vez a los niños pequeños (menores de 2 años).

Conclusión
Los resultados de este estudio apoyan las recomendaciones dietéticas americanas (DGA 2020-2025) en el sentido de que «cada bocado cuenta» y que los niños pequeños deben consumir alimentos ricos en nutrientes en lugar de alimentos densos en energía y de baja calidad nutricional. El índice de calidad de la dieta para niños pequeños (Toddler Diet Quality Index, DQI) podría adaptarse para su uso en otros países con recomendaciones dietéticas similares a las de Estados Unidos.

Enlace: https://www.mdpi.com/2072-6643/13/6/1943/htm