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El exceso de peso en la infancia conlleva un mayor riesgo de obesidad en la adolescencia

 

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Un estudio realizado recientemente ha analizado el peso infantil y su correlación durante la adolescencia. La conclusión a la que parece haberse llegado es que cuando un niño tiene obesidad infantil a los 3 años de edad, el riesgo de ser obeso a los 15 también aumenta.

El exceso de peso en la infancia conlleva un mayor riesgo de obesidad en la adolescencia

Aunque muchos son los padres que piensan que el crecimiento y desarrollo de los niños hará que el peso se modifique al llegar a la adolescencia, lo cierto es que un reciente estudio sobre adolescentes japoneses, ha resaltado la posibilidad de que tal vez sí que existe una relación directa entre el peso durante la infancia y el que luego se tendrá en la adolescencia, hasta el punto de concluir que un exceso de peso a los tres años de edad del niño se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso u obesidad a los 15 años de edad.

En el estudio publicado en Pediatric Obesity, se analizaron 1581 pares de madres y niños. El sobrepeso u obesidad de las madres antes del embarazo también fue un factor de riesgo importante sobre la obesidad infantil a los 15 años.

Según el estudio, si el niño es obeso o tiene sobrepeso a los tres años de edad, corre un riesgo 4.2 veces mayor que cualquier otro niño, a ser obeso o tener sobrepeso a los 15. Mientras que cuando las madres son obesas o tienen sobrepeso, el riesgo es 2.4 veces mayor.

Los investigadores no encontraron sin embargo una asociación entre el peso al nacer y la obesidad o el sobrepeso durante la adolescencia, pero parece que la evidencia de los datos deja de manifiesto que todo lo que coma de más el niño durante la infancia, se traducirá en sobrepeso que será difícil eliminar al llegar a la adolescencia.

“Dado que los miembros de la misma familia a menudo comparten los mismos estilos de vida, la intervención de los padres es importante para prevenir la obesidad adolescente” explicó el primer autor de la investigación Satomi Yoshida, PhD en la Universidad de Kyoto.

Buenos hábitos alimenticios y ejercicio, la clave para no engordar en la adolescencia

De hecho, existen otros estudios en años anteriores, que han demostrado de qué modo los buenos hábitos alimenticios en los niños, provocan no solo un mejor desarrollo físico, sino que, además incitan a que esos niños mantengan esos buenos hábitos al llegar a la edad adulta.

Por otro lado, está el factor genético, ya que algunos niños que de por sí se alimentan bien tienden a tener algo de sobrepeso e incluso obesidad infantil desde que nacen. En estos casos, será bueno que el niño mantenga su buena alimentación, pero además a medida que crece, deberá introducir algo de actividad física para que al llegar a la adolescencia pueda o bien mantenerse en su peso o de hecho, evitar el riesgo de tener sobrepeso.

Cuando los niños se convierten en adolescentes tienden a engordar. Varios estudios han demostrado que se debe entre otras cosas, a que sorprendentemente cuando se llega a la pubertad se reduce el consumo de calorías. Además, los adolescentes suelen realizar una menor actividad física que cuando eran pequeños. Con estos dos factores principales, podemos entender por qué son muchos los adolescentes que engordan bastante con respecto al peso que tenían de pequeños, de modo que, para evitarlo será bueno reducir la ingesta de grasas y azúcares en la pubertad, así como no olvidar la práctica de ejercicio o de algún deporte

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